
Blanco
Es todo lo que pasa por mi mente
¡Estoy en blanco!
Allí en un rincón,
anhelando pensamientos sensatos;
con las manos en mi cabello y los ojos cerrados
intentando recobrar la conciencia.
Enhiesta y firme sobre la alfombra logro percibir
un fragmento de lo que alguna vez fue mi juicio,
se mueve torpemente de un extremo a otro,
en una larga agonía.
¡Quieto!
Te suplico no te vayas.
Pero hace caso omiso a mi petición y desvanece.
Ahora en verdad todo es blanco.
Es agradable, produce paz,
me recuerda a las nubes, todas flotando en el inmenso cielo
sin apuros, difundiéndose sutilmente.
¡El cielo!
Tantos misterios que jamás descubriré.
Es hermoso en las noches de verano,
verlo recostada sobre la arena es un regocijo,
escuchar el mar, sentir el viento en mi piel.
Disfrutar de aquellos misterios
da musicalidad a mi parsimoniosa vida.
A veces creo que me faltan aventuras,
quizás unos matices. No me vendrían mal.
¡Pero cuánto le temo a los cambios!
No me agradan, solo me producen terror.
…
Algunas veces me gusta cerrar los ojos y crear historias
que de ningún modo serán realidad, pero me divierten.
También arreglo las anécdotas, para reírme unos segundos.
Me escondo en los libros, para solazar mis viajes y noches.
¡Qué manera de evadir la realidad!
¿Y quién no lo hace?
Vaya se supone que mi mente estaba en blanco,
probablemente solo estaba distraída.
Es todo lo que pasa por mi mente
¡Estoy en blanco!
Allí en un rincón,
anhelando pensamientos sensatos;
con las manos en mi cabello y los ojos cerrados
intentando recobrar la conciencia.
Enhiesta y firme sobre la alfombra logro percibir
un fragmento de lo que alguna vez fue mi juicio,
se mueve torpemente de un extremo a otro,
en una larga agonía.
¡Quieto!
Te suplico no te vayas.
Pero hace caso omiso a mi petición y desvanece.
Ahora en verdad todo es blanco.
Es agradable, produce paz,
me recuerda a las nubes, todas flotando en el inmenso cielo
sin apuros, difundiéndose sutilmente.
¡El cielo!
Tantos misterios que jamás descubriré.
Es hermoso en las noches de verano,
verlo recostada sobre la arena es un regocijo,
escuchar el mar, sentir el viento en mi piel.
Disfrutar de aquellos misterios
da musicalidad a mi parsimoniosa vida.
A veces creo que me faltan aventuras,
quizás unos matices. No me vendrían mal.
¡Pero cuánto le temo a los cambios!
No me agradan, solo me producen terror.
…
Algunas veces me gusta cerrar los ojos y crear historias
que de ningún modo serán realidad, pero me divierten.
También arreglo las anécdotas, para reírme unos segundos.
Me escondo en los libros, para solazar mis viajes y noches.
¡Qué manera de evadir la realidad!
¿Y quién no lo hace?
Vaya se supone que mi mente estaba en blanco,
probablemente solo estaba distraída.





